Subvenciones a emprendedores, no gracias

Escribo este post desde el convencimiento que el inteligente me entenderá y el necio seguirá pidiendo al Estado cual niño pide a su mamá el pan que no se merece. Siempre me he manifestado desde una posición firme, clara y directa en esta materia y más en el área que domino, la laboral. La experiencia te hace ver con mucha perspectiva lo que sucede en el mundo empresarial, donde en años de bonanza se regalaban las subvenciones para tener contento al ciudadano osado y que hoy por hoy la necesidad de ser emprendedor lleva a pedir limosna a un Estado al que a su vez le pedimos que deje de pensar y decidir por nosotros. Es paradójico que queramos dinero público para hacer valer nuestros esfuerzos cuando eso lo que demuestra es la poca solidaridad entre empresas, pymes y pequeños luchadores. Las subvenciones, salvo determinadas excepciones que darían para otro post, solo llevan a demostrar lo mal que se legisla y planifica en este país, vamos por el año 2014 y desde el 2008 se ha visto un nivel de improvisación nunca visto ni en tiempos de guerra. Si doy limosnas al necesitado como si fuera el señor feudal que da pan a su plebe, me aseguro una cierta paz y un bonito maquillaje que dura lo que tarda un castillo de naipes es desmoronarse frente al temporal.

Si se vende que estamos en una época de cambio creo que es justo reclamar un cambio en materias como puede ser la cotización en la seguridad social del empresario, del autónomo llamado emprendedor(o que arranca un humilde proyecto) o pensando con osadía modificar las prestaciones de desempleo y el futuro de nuestras pensiones tan merecidas. Dar bonificaciones, ayudas o subvenciones – en función del tecnicismo de la norma – solo lleva a que automáticamente el control y fiscalización del Estado se centra en vigilar cual estado policial al que pretende salir adelante en lugar de vigilar al defraudador o corrupto que directamente no respeta la norma.

Mejor ya ni mencionar el asunto de las bonificaciones en materia de formación en las empresas, donde ni se han desarrollado normas y donde vemos lamentablemente como florecen nichos de fraude en el tejido empresarial y sindical cual boletus que sale con la lluvia. Ver la formación como el caramelo donde medrar también da para otro post.

Resumiendo: hagas lo que hagas pagas pero si pago que sea con una ley más adaptada a Europa, a los cambios que corren y a la flexibilidad que exige una economía que tardará 20 años en recuperar una cuarta parte de su fuerza, mejor planifica(y mucho) tus necesidades y tus cuentas sin valorar la ayuda prometida de alguien que sabes que el 99% miente.

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