Como los medios de comunicación nos cambian, o quizás nosotros los cambiamos

De un tiempo a esta parte ya he perdido una adorable sensación, especialmente los domingos que era el único día que lo podía hacer, y es leer un periódico en formato papel como toda la vida. Mi mujer aun lo hace algunos domingos, yo desisto, primero porque me falta el placer de la tranquilidad de una mesa y un café y tener todo el tiempo del mundo – con mi hijo ya es imposible – de tener un diario impoluto en mis manos y disfrutar del olor de su tinta y de unas noticias en principio interesantes. Por eso y porque tengo un tablet playbook de Blackberry, me puedo descargar algunos diarios y disfrutar de su lectura en cualquier lugar y momento del día, intento que sea una práctica habitual de forma diaria para estar medianamente informado.

Pero el fondo de todo esto, es ir más allá, ¿es ver como la información llega a nosotros?, no, no es así, sino es llegar a como los medios de comunicación quieren llegar a nosotros. Parto de una teoría -humilde, es mi teoría – que la información va demasiado rápida para que un periódico tradicional pueda a las 8 de la mañana alimentar tu curiosidad y saciar de noticias nuestro interés cultural, político, social o deportivo. Digamos que eso sería la parte romántica, creo que la prensa tradicional se está reciclando para no perder su batalla contra la Red, de tal forma que recuperen el terreno perdido y a través de los nuevos formatos – digital, móviles, tablets , etc, consigan recuperar el encanto que entonces tenían, con material multimedia, información diferenciada de la habitual y por supuesto y lo más importante, actualizada.

Pero al final, creo que nada va cambiar, que los medios de comunicación por cuestiones lógicas de adaptarse a los tiempos que corren, se deben reciclar o desaparecer, así son las normas de juego en esta partida de la prensa escrita – otro aspecto sería el actual modelo de televisión -, la sangría laboral sigue sin parar en los medios escritos tradicionales, con más despidos y contratos sostenidos con peores sueldos, para intentar salvar un modelo de negocio que si o si debe cambiar, pero desde sus cúpulas.

La pregunta sería: pretenden ellos cambiarnos con sus lobbys de poder y presión? Pretenden cambiar un modelo de negocio cuando lo que hace falta es dar más poder a la propia información y dejarse de sectarismos de otras épocas y dedicarse a buscar la verdad, a informar y a ilustrar a una sociedad que poco a poco sale de su cueva, para revelarse y reclamar más capacidad de opinión y decisión en esta sociedad actual que nos ha tocado vivir.

Algo está cambiando

Por fin me decido a escribir mis primeras líneas, arrastrado y anímado por la situación actual de cambios en la sociedad y especialmente en la juventud. Todo empezó como anécdota por las ganas de ver que pasaba, pero 10 han arrastrado a cientos y estos a miles y no lo para nadie, la duda es saber que pasará el día 22 de mayo y además que es la clave que pasará el día 23 de mayo. La llamada #spanishrevolution es una realidad, muchos medios los han atacado, otros timidamente hablaban de ellos como algo pasajero prestando más atención en incidentes posteriores que en el sentido y el fondo de su reclamación. Están cansados – estamos cansados – de que nos prometan trescientas cosas, justifiquen doscientos cambios, nieguen treinta y digan que el resto no se puede hacer por falta de presupuesto. Como ya escuché hace unas semanas toda una generación de jovenes está cansada de promesas, de dinero que no llega, de trabajo que no llega, de oportunidades perdidas. Y con ellos padres cansados de ver a sus hijos sin futuro sin trabajo sin ganas de nada, además la propia cultura, la propia sociedad les ha llevado a esto, todos somos un poco borregos, nos llevamos por lo que está de moda. En mi generación no estaba mal visto trabajar y estudiar una carrera universitaria a la vez, luego solo se estudiaba, luego ya solo se trabajaba para ganar dinero rápido, luego ese dinero se fue, luego ese trabajo no llegaba y todos se quedaron esperando a que “papá Estado” les diera una solución.

Parece que la gente se ha dado cuenta que la solución está en nosotros mismos, de si queremos podemos cambiar las cosas, no importa querer ser un anarquista, simplemente estar dispuesto y tener las ganar a aportar ideas de una forma u otra, a generar valor, a apoyar al que tenemos sufriendo al lado, en definitiva a compartir todo aquello que puede hacer que entre todos se levante este país de oportunidades, pero donde la burocracia y el propio sistema te fagocita.

Desde aquí ánimo a que si queremos, podemos. Pero por favo dejemos a un lado el conformismo. No digamos que bueno lo dejamos estar así, hay algo más después de esos tres partidos que todos sabemos que han promovido y han dado pie a esta reacción.