No sin mi pensión

He leído un titular preocupante, no era desconocido,revisado de otros artículos que han ido hablando en los últimos meses de una situación cuanto menos preocupante – y me quedaré corto usando ese adjetivo calificativo. Me refiero de las pensiones, del temible escenario que se plantea a corto plazo – en unos cuatro años – de reducir la cantidad de la pensión o aumentar el gasto público y repercutirlo al ciudadano.

Se habla de que con un desfase o déficit de 15.000 millones de euros poco margen para arreglarlo nos queda, pues se deberá generar tal cantidad de empleo que ni en las mejores épocas de la burbuja inmobiliaria se nos ha planteado. Con todo esto el escenario es preocupante desde diversos puntos de vista y tras tener varios datos a la mano llego a las siguientes conclusiones:

.- nos podemos despedir de una futura rebaja de las cotizaciones a la seguridad social por parte de la empresas, en un formato generalizado, para incentivar la contratación incluso aplicando mejoras laborales independientemente del nuevo gobierno que salga.

.- las empresas verán aumentada sus obligaciones tributarias.

.- el Estado como tal, en global, incluyendo todas las AA.PP. no mejoran en su gestión de recursos propios inflando presupuestos a costa de repercutirlo al ciudadano.

.- creo queda claro que hacen falta más funcionarios – médicos, policías, maestros y similares – y sobran funcionarios – aux.admtvos. para atender a determinados jefes de negociado, asesores a dedo y nuevos departamentos creados para no se sabe bien el qué. La voluntad de una mejora en la gestión de los recursos públicos debería ser una realidad palpable y no se percibe.

.- Qué la empresa pública roba empleados a la privada con una burbuja salarial se sabe de aquí a Santander pero no lo hagamos tan descarado por favor,gracias.

.- no se recorta ni uno de los privilegios que tienen determinados políticos, no se estructuran los sueldos de cargos públicos de alto rango para fijar un ranking adecuado y adaptado a la realidad del país.

.- preocupa que la deuda pública siga creciendo simplemente para cumplir un programa político a costa de generar agujero que pagarán los que vengan detrás.

.- inquietante el nivel de mala gestión que se detecta en determinadas áreas de las AA.PP. donde es muy difícil cambiar determinados hábitos simplemente para mejorar la productividad y poder servir mejor al administrado. Lamentablemente existiendo buena gestión no se usa de modelo útil para aquellas que no saben o no quieren ver que el dinero que administran no es suyo.

.- alguno me llamará liberal si digo que empecemos a incentivar los planes de pensiones privados, pero no lo voy a decir. Mejor no seguiré ese camino.

La reflexión debe ir hacia tres pilares: recortes en lo superfluo, mejora de gestión de las AA.PP. y sus presupuestos y crear nuevo mecanismo de cotizaciones(computando todos los años de la vida laboral para el cálculo de la pensión, cambiar condiciones jubilación permitiendo mejor flexibilidad, generar un modelo mixto entre el actual y el austriaco – se deben garantizar pensiones dignas pero las mejoras de las mismas no debe soportarlas todas el empresario).

¿Qué sentido tiene cotizar para una pensión sobre los salarios reales percibidos si el día de mañana no se recibirá la pensión en base a los rendimientos generados? Parece que en el contrato con el Estado alguien está incumpliendo algo. y eso tiene un nombre. 

El próximo gobierno – el que sea – tiene como obligación sentarse con todos los agentes sociales, expertos y demás para generar un nuevo escenario donde se garanticen las pensiones, unas pensiones, las más dignas posibles. De no ser así se quebrará el Estado del Bienestar por la parte más perjudicada, dado que no le encontrará el sentido al esfuerzo de aportar al fondo común, cuando el contrato social se incumple y además se hace todo lo posible para gestionar de forma muy arriesgada los fondos públicos sin provisionar fondos que garanticen dichas pensiones.

¿Qué bienestar pretendemos si no somos capaces de tener unos mimbres mínimos donde la balanza de ingresos y gastos se ajuste como si fuera una empresa privada?

Trabajar sin una pensión garantizada sabemos lo que puede generar. Mientras tanto usamos la cortina de humo. Esperemos que las brasas no nos quemen.

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Mi experiencia en #candidatosCAIB


Pasadas más de 24 horas del evento y teniendo en cuenta que a pesar de sentirme cómodo en las redes sociales, quedó muy patente que no es lo mismo escribir a un político en una red social que tenerlo cara a cara, creo que el evento salió bastante bien. El ánimo era bueno pero tenso, a medida que llegaban los candidatos y nos íbamos saludando, las distancias cortas ayudan sin lugar a dudas, todo iba tomando forma, fuimos tomando nuestro sitio y los nervios eran más para la organización por la “sorpresa” de la presencia de la prensa tradicional en el evento, cuando en el evento del 2011, según me comentaron, se les convocó y ni contestaron para decir que no podían acudir, en especial las televisiones, acudiendo muy pocos medios.*

Para no soltar una parrafada sosa y aburrida – y en política más – resumiré en unas breves menciones imitando un tweet de lo que aprecié y entendí durante el evento.

1.- Estuvo bien organizado y moderado, se comenzó en tiempo y se cumplió el guión, la seriedad ante todo para que luego se piense que en las RRSS están solo “unos frikis”.

2.- La tensión inicial con las primeras preguntas cambió a medida que funcionaba la ronda de los “preguntones”, tanto para nosotros como para ellos.

3.- A los políticos les costaba contestar con un si o un no.

4.- Aprovecharon las respuestas para intentar lanzar alguna crítica.

5.- Los políticos ganarían más votos acercándose más al ciudadano desde el minuto uno de una legislatura. En las distancias cortas aprecias muchas más.

6.- Los “preguntones” al menos por la parte que me toca, vimos mucha paja en los programas electorales.

7.- El político casi siempre tiende a criticar lo ajeno más que a crear ideas y acciones, en el acto se contuvieron por razones de guión y tiempo, limitando la extensión de la respuesta se mejoraba su calidad.

8.- Las redes sociales, siguen siendo la asignatura pendiente de los políticos en general, aunque se van viendo ciertos avances. Es un buen instrumento para socializar con los ciudadanos, de forma útil, si se sabe usar.

9.- Nos quedamos con ganas de más preguntas, si los políticos supieran las que no se pudieron preguntar, una hora más de preguntas y a saber que hubiese pasado.

10.- Las redes sociales ayudan a tener más información y en concreto, sobre programas políticos y candidatos, ese valor debe ser tenido en cuenta tanto por el propio ciudadano como el candidato y por el seguimiento que los medios de comunicación hacen de ello.

Acabaré con un mención a la foto que algunos habéis visto publicada en los medios de comunicación y en las redes sociales, donde en primera línea estaban los candidatos y en la tarima o estrado – por encima de ellos-  “los preguntones” (nos ha quedado creo el adjetivo), el simbolismo era significativo: el ciudadano por encima de sus futuros gobernantes para que nadie olvide que quien pone y quita gobiernos son los ciudadanos, más que nada para no olvidar el artículo 1.2 de la Constitución Española: La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

*Revisado día 14-5-2015 a las 7:09 horas